Love
jueves, 17 de septiembre de 2015
Te escribo.
Dicen que cuando alguien que escribe se enamora de vos entonces te vuelves inmortal en sus palabras. Pero mi intención no es hacerte inmortal, solo quiero pintar con cada letra lo que siento por vos. No necesito poner tu nombre para que sepas que es a vos a quien le escribo en este momento. Y es que sabes mejor que nadie lo que yo siento, aunque quizás no quisieras saberlo. No le pidas sentido a esto, ambos sabemos que no lo tiene. Pero no puedo evitar lo que me pasa de solo pensarte. Y es que simplemente se desborda mi pecho, como si no hubiera espacio para sentir nada mas. Como si no cupiera en mi interior tanto sentimiento. Cada vez que te veo ansío poder abrazarte porque me haces falta cuando no estás. Aun así me contengo aunque a veces de verdad lo necesite. No puedo obligarte a que me quieras. No puedo pedirte nada mas. Y es que estuviste ahí para mi, aunque no tenias que hacerlo. Me bancaste y escuchaste todo lo que tenia para decir. ¿Cuanto más podría pedir? No es mi intención hacerte mal. Nunca lo fue. Muchos menos quiero ser una carga. Pensé que podía darte lo que buscabas, pero quizás realmente no buscabas nada. O tal vez no fui lo que esperabas. No lo sé. Pero lo que me diste era exactamente lo que yo necesitaba. Me hiciste tanto bien en tan poco tiempo que me es difícil aceptar que ya no estés de esa forma para mi. A veces me duele pensar en cuán fácil te resultó soltar mi mano. A veces me pregunto que significó todo para vos. Pero a pesar de todas esas dudas sólo deseo que estés bien. No puedo dejar de pensar en cuanto me gustaría poder hacer algo por vos. Ayudarte con cualquier cosa que necesites. Me gustaría poder ser aunque sea una décima parte del apoyo que sos para mi. Pero no se llegar a vos. En el caos de mi mundo llegaste y me hiciste creer que quizás no era todo tan malo. Que tal vez podíamos ver juntos algo mejor. Pero antes de que pudiera reaccionar me dejaste sin tus besos. Sabía que lo harías, aunque deseaba que no. Quería poder abrazarte siempre. Quería quedarme en tus brazos porque ahí me sentía segura, me sentía bien. Pensé, quizás erróneamente, que también te sentías bien conmigo. Que podrían haber más noches perfectas. Ahora ni siquiera te siento cerca. Siento miedo de perderte. De que ya no estés a mi lado. De que todo lo que siento quede tirado en un rincón oscuro. ¿Cómo no tener miedo de que me olvides, si desde el principio nunca supe, ni entendí, porque te fijaste en mi?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario