Love
jueves, 26 de noviembre de 2015
Intermitente~
Siempre tan intermitente. Vienes, me abrazas y te vas. Me regalas el cielo y me dejas sin alas. Me haces sentir tan afortunada y luego solo te esfumas en el aire, como si no existieras. Como si nunca huberas estado. Y es que entiendo tu necesidad de no estar. Entiendo cada uno de tus inestables estados. Pero no puedo evitar preocuparme. No puedo evitar necesitar noticias tuyas. No soporto el no poder estar ahí para vos. Quiero que te apoyes en mi. Que sepas que estoy. Que podes quejarte, gritar, o hablar de cualquier cosa, porque yo voy a estar Duele tu ausencia porque se que te duele. Porque se que no deberías estar solo. Duele tu ausencia porque no es voluntaria. Es tu dolor, tu angustia, tu desesperacion, lo que te aisla. Lo que te encierra. Y quiero abrir la jaula. Quiero que salgas de ahí. Quiero que puedas ser libre de eso que tanto te tortura. No lo mereces. No te corresponde. Ese no es tu lugar, ni tu destino. Te espera mucho mas. Mereces mucho más. Simplemente no lo ves, y soy yo quien te lo quiere mostrar.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Ya lo sabía.
Yo lo sabia. Sabía que iba a poner mi mundo de cabeza. Sabía que después de él nada volvería a ser igual. Era consciente de que sus manos tocarían más que sólo mi cuerpo. Sabía que sus palabras se grabarian a fuego en mi mente. Dejarlo entrar era una idea arriesgada. Era un juego en el que no podía ganar. Aun así lo deje pasar. Se presentó tan inesperadamente que aunque sabía que debía manterlo alejado, no me dio tiempo a construir mi barrera. No llegué a levantar un muro que me defendiera y caí rendida ante él. Y a pesar de perder, ironicamente aún sigo apostando en este juego. Aún creo tener chances de empatar la partida. Aún sueño que puedo ganar... Que tonto se puede llegar a ser... ¿Cierto?
viernes, 25 de septiembre de 2015
Las palabras se escaparon.
Las palabras se me atoran en los labios, como si al apretarlos impidiera que mis ojos gritaran lo que siento. Como si no decirlo acallara los latidos de mi corazón. Como si fingir que no pasa nada bastara para olvidar cuanto me sacude tu presencia.
Y es que cuando no estas siento una ausencia presente en cada rincón. Como si hubiera un recordatorio constante de cuanto te extraño, de que no estas acá. Y es en esos momentos en los que me doy cuenta de cuanto quisiera que estés conmigo.
Pero ya no se como decirlo. Es como si las palabras me traicionaran. Como si se hubieran convertido en mis enemigas y ya no quisieran expresarme. Como si se escaparan con el viento cada vez que quiero pedirte que te quedes conmigo.
¿Y como puedo hacer si mis aliadas ya no quieren ayudarme? ¿Como demostrarte como me siento si las frases no quieren formarse? Todo lo que quiero decir se convierte en un conjunto de incoherencias que al final se transforman, resignadas, en suspiros...
Entonces solo puedo mirar a otro lado y sonreír, sabiendo que no puedo decirlo, siendo consciente de que aún así lo sabes. Que aunque no lo diga, tienes presente esto que permanece atrapado en mis labios y no puede salir cuando te tengo frente a mi.
Y es que cuando no estas siento una ausencia presente en cada rincón. Como si hubiera un recordatorio constante de cuanto te extraño, de que no estas acá. Y es en esos momentos en los que me doy cuenta de cuanto quisiera que estés conmigo.
Pero ya no se como decirlo. Es como si las palabras me traicionaran. Como si se hubieran convertido en mis enemigas y ya no quisieran expresarme. Como si se escaparan con el viento cada vez que quiero pedirte que te quedes conmigo.
¿Y como puedo hacer si mis aliadas ya no quieren ayudarme? ¿Como demostrarte como me siento si las frases no quieren formarse? Todo lo que quiero decir se convierte en un conjunto de incoherencias que al final se transforman, resignadas, en suspiros...
Entonces solo puedo mirar a otro lado y sonreír, sabiendo que no puedo decirlo, siendo consciente de que aún así lo sabes. Que aunque no lo diga, tienes presente esto que permanece atrapado en mis labios y no puede salir cuando te tengo frente a mi.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Te escribo.
Dicen que cuando alguien que escribe se enamora de vos entonces te vuelves inmortal en sus palabras. Pero mi intención no es hacerte inmortal, solo quiero pintar con cada letra lo que siento por vos. No necesito poner tu nombre para que sepas que es a vos a quien le escribo en este momento. Y es que sabes mejor que nadie lo que yo siento, aunque quizás no quisieras saberlo. No le pidas sentido a esto, ambos sabemos que no lo tiene. Pero no puedo evitar lo que me pasa de solo pensarte. Y es que simplemente se desborda mi pecho, como si no hubiera espacio para sentir nada mas. Como si no cupiera en mi interior tanto sentimiento. Cada vez que te veo ansío poder abrazarte porque me haces falta cuando no estás. Aun así me contengo aunque a veces de verdad lo necesite. No puedo obligarte a que me quieras. No puedo pedirte nada mas. Y es que estuviste ahí para mi, aunque no tenias que hacerlo. Me bancaste y escuchaste todo lo que tenia para decir. ¿Cuanto más podría pedir? No es mi intención hacerte mal. Nunca lo fue. Muchos menos quiero ser una carga. Pensé que podía darte lo que buscabas, pero quizás realmente no buscabas nada. O tal vez no fui lo que esperabas. No lo sé. Pero lo que me diste era exactamente lo que yo necesitaba. Me hiciste tanto bien en tan poco tiempo que me es difícil aceptar que ya no estés de esa forma para mi. A veces me duele pensar en cuán fácil te resultó soltar mi mano. A veces me pregunto que significó todo para vos. Pero a pesar de todas esas dudas sólo deseo que estés bien. No puedo dejar de pensar en cuanto me gustaría poder hacer algo por vos. Ayudarte con cualquier cosa que necesites. Me gustaría poder ser aunque sea una décima parte del apoyo que sos para mi. Pero no se llegar a vos. En el caos de mi mundo llegaste y me hiciste creer que quizás no era todo tan malo. Que tal vez podíamos ver juntos algo mejor. Pero antes de que pudiera reaccionar me dejaste sin tus besos. Sabía que lo harías, aunque deseaba que no. Quería poder abrazarte siempre. Quería quedarme en tus brazos porque ahí me sentía segura, me sentía bien. Pensé, quizás erróneamente, que también te sentías bien conmigo. Que podrían haber más noches perfectas. Ahora ni siquiera te siento cerca. Siento miedo de perderte. De que ya no estés a mi lado. De que todo lo que siento quede tirado en un rincón oscuro. ¿Cómo no tener miedo de que me olvides, si desde el principio nunca supe, ni entendí, porque te fijaste en mi?
sábado, 12 de septiembre de 2015
¿Te necesito?
¿Te extraño? Si, mucho. ¿Te necesito? No, no lo hago. Y es que no te busco con el deseo de que arregles mis falencias, ni que completes mi existencia. No necesito que me aconsejes, ni que me soluciones la vida. Puedo vivir sin ti. Tengo fallas e imperfecciones, pero estoy completa. (y aun si me faltan partes, solo yo puedo recuperarlas) No te necesito. He llegado hasta acá sin tenerte, puedo seguir avanzando sin vos. Pero es que a pesar de ser independiente, a pesar de no esperar que llenes una parte de mi, ni que me arregles, te quiero acá conmigo. Te quiero. No en un deseo egoista de posesión, mas bien en una relacion complice donde compartir nuestro dia a dia. Alegrarme por las cosas buenas que te pasen y estar ahí para vos cuando las nubes grises anuncien tormenta (y que estés ahí para mi también). Reír juntos, charlar de todo lo que se nos ocurra, jugar o disfrutar del silencio. Ser todo y nada a la vez. Y es que en realidad no pretendo más que complicidad y un poco de cariño. En vos solo busco una compañía especial. Alguien que me acepte y a quien aceptar con virtudes y defectos. Porque en vos encontré algo que no quiero perder, aunque no sé que es, pero que no encuentro en nadie mas. Y es con vos con quien puedo ser realmente yo.
lunes, 17 de agosto de 2015
Te extraño.
Te extraño. Extraño tenerte cerca, saber de vos. Extraño escucharte, saber tu historia. Extraño saber de tu vida y todo lo que la afecta y la alegra. Extraño quejarme con vos y que me escuches. Extraño tus palabras reconfortantes, tus mensajes de buenos días y aquellos abrazos tan cálidos. Extraño tus besos de bienvenida, y aquellos besos porque si. Extraño tu mirada embelesada mientras me acariciabas y tu curiosidad al explorar mi cuerpo. Extraño morder tus labios y saber que te gustaba. Extraño besar tu cuello y sentir tu aroma. Extraño sentarme en tu falda y compartir dulces de boca a boca . Extraño despertarme a la mañana y tenerte al lado mio. La risa viendo películas y series. Las horas cocinando juntos. Extraño escucharte hablar de esos juegos que te apasionan y tu sorpresa al darte cuenta de que también me gustan. Extraño cada pequeña cosa que vivíamos juntos. Todos esos detalles que llenaban mis días. Todas esas cosas que me hacían sentir que todo esto tenía algún sentido. Que valía la pena levantarme y seguir. Realmente extraño todo lo que me dabas y lo bien que me hacías. Te extraño demasiado.
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