Las palabras se me atoran en los labios, como si al apretarlos impidiera que mis ojos gritaran lo que siento. Como si no decirlo acallara los latidos de mi corazón. Como si fingir que no pasa nada bastara para olvidar cuanto me sacude tu presencia.
Y es que cuando no estas siento una ausencia presente en cada rincón. Como si hubiera un recordatorio constante de cuanto te extraño, de que no estas acá. Y es en esos momentos en los que me doy cuenta de cuanto quisiera que estés conmigo.
Pero ya no se como decirlo. Es como si las palabras me traicionaran. Como si se hubieran convertido en mis enemigas y ya no quisieran expresarme. Como si se escaparan con el viento cada vez que quiero pedirte que te quedes conmigo.
¿Y como puedo hacer si mis aliadas ya no quieren ayudarme? ¿Como demostrarte como me siento si las frases no quieren formarse? Todo lo que quiero decir se convierte en un conjunto de incoherencias que al final se transforman, resignadas, en suspiros...
Entonces solo puedo mirar a otro lado y sonreír, sabiendo que no puedo decirlo, siendo consciente de que aún así lo sabes. Que aunque no lo diga, tienes presente esto que permanece atrapado en mis labios y no puede salir cuando te tengo frente a mi.
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