Love

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miércoles, 7 de octubre de 2015

Ya lo sabía.

Yo lo sabia. Sabía que iba a poner mi mundo de cabeza. Sabía que después de él nada volvería a ser igual. Era consciente de que sus manos tocarían más que sólo mi cuerpo. Sabía que sus palabras se grabarian a fuego en mi mente. Dejarlo entrar era una idea arriesgada. Era un juego en el que no podía ganar. Aun así lo deje pasar. Se presentó tan inesperadamente que aunque sabía que debía manterlo alejado, no me dio tiempo a construir mi barrera. No llegué a levantar un muro que me defendiera y caí rendida ante él.  Y a pesar de perder, ironicamente aún sigo apostando en este juego. Aún creo tener chances de empatar la partida. Aún sueño que puedo ganar... Que tonto se puede llegar a ser... ¿Cierto?

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